sábado, 28 de julio de 2012

Instantánea 39 - El Capri y Los tiempos de mamá y papá.




              Yolanda Farr                          Germán Pinelli               María de los Ángeles Santana

Todo el que, con la edad pertinente,  estuviese en La Habana en septiembre del 1965 recordará el gran estreno de Los tiempos de mamá y papá en el Salón Rojo del Hotel Capri. El espléndido reparto, dirigido por Joaquín M. Condal, y la buena idea de hacer un recorrido por la música popular más emblemática desde principios del siglo XX, nos aseguraban el éxito. María de los Ángeles Santana, Germán Pinelli, Manolín Álvarez, Joseíto Fernández, (el creador de la Guantanamera, con sus eternas guayaberas  y su sombrero de paja blanco ),  Ruth Dubois, Ana Gloria, Clarita Castillo, el chino Jacobito y yo componíamos el reparto de aquella gran revista. Mis interpretaciones de “La Chelito” buscándose la famosa pulga, que nunca se llegaba a encontrar, la escenificación de la Guantanamera y en ella mi recreación de Lola, la pobre infeliz a la que su amante, en este caso Germán Pinelli, mataba cada día “a las tres de la tarde”, eran  parte de mi aportación a ese gran éxito.
María de los Ángeles Santana


María de los Ángeles estaba magnífica en los cuplés antiguos y divertidísima  cantando con Pinelli una parodia de Lágrimas negras. Bueno,  María era magnífica hiciese lo que hiciese. Su currículo era tan amplio que sería imposible hablar de la historia del teatro y la televisión cubana sin mencionarla hasta la saciedad. En 1940 hizo una gira  de siete años por América y al volver a Cuba se incorporó a la compañía del Teatro Martí. Durante nuestra convivencia teatral y cabaretera, María solía hablarme de sus viajes a España, su adoración por mi abandonada patria y sus grandes éxitos allí como vedette. Lo cierto es que cuando, años después, recién llegada a Madrid yo hablaba de Cuba, los únicos nombres de procedencia cubana que recordaban las personas de la profesión eran el de Machín, el de Bola de Nieve y el de la bellísima vedette María de los Ángeles Santana. 
              Olga Guillot                       Celia Cruz


Me refiero a tiempo antes de que Olga Guillot y Celia Cruz conquistaran el mundo de la música popular en Europa y mucho antes de que Pablito Milanés y Silvio Rodríguez se convirtieran en ídolos de la mal informada “progresía” española. María de los Ángeles había debutado  en el Teatro Madrid de la capital con una obra de Antonio y Manuel Paso, Tentación, que estuvo en cartel durante 2864 funciones ininterrumpidas. Todo un récord. Cuando ella y yo intimamos, durante aquellos largos ensayos de “Los tiempos de mamá y papá”, aún estaban frescos en su recuerdo esos éxitos ya que su última larga estancia en España había finalizado en 1958.
  La Alhambra                                     El Escorial                                Basílica del Pilar            
La arquitectura española, aquella Alhambra de Granada, El Palacio del Escorial, El Palacio Real y Los Jardines de Sabatini la fascinaban. Así como la Basílica del Pilar  en Zaragoza, y la ciudad de Toledo, todo un ejemplo de arquitectura medieval, y tantos otros espacios emblemáticos de esta nación.…  En fin, que María de los Ángeles correspondía al aprecio que España sentía por ella con una efusiva  admiración. Aquí estaba María, el año 1956, el día que televisión Española iniciaba sus emisiones regulares desde los pequeños estudios de Paseo de la Habana, Madrid. Emisiones que tan solo pudieron verse en algunos puntos puesto que  unicamente había un parque de 600 receptores en la ciudad.  La mayoría, debido a su inalcanzable precio de 30,000 pesetas, pertenecía la jet set y a altos cargos del franquismo.

Hotel Capri
Pero volvamos al Capri y a algunas de las muchas experiencias que viví durante el  año y medio  que Los tiempos de mamá y papá se mantuvo allí triunfando. Aparte de los importantes personajes internacionales que pasaron por ese cabaret y con los cuales tuve la oportunidad de conversar, (por favor, no confundir  con “alternar”) como ya he contado había momentos  entrañables que solían tener lugar en la cafetería  adyacente  al cabaret,  en   N y 21. Allí nos reuníamos, después del trabajo,  personas pertenecientes al mundo de la farándula.

Cuarteto Los Brito


Mis amigos Alfredo y Julio Brito, descendientes con honores de una prestigiosa familia de músicos, solían venir a charlar conmigo y allí fue que les surgió la idea de formar el cuarteto “Los Brito” que llegaría a ser tan famoso. Alfredo, gran compositor, escribió para mí una canción, Alivio, que estrené en El Jagua de Cienfuegos durante  la que sería mi última aparición pública en el país de mis amores. Pero de mis avatares para conseguir la salida del país hablaré más tarde, pues, a pesar de mi nacionalidad española nunca perdida, aquellos venideros meses estuvieron  de nuevo llenos  de un sufrimiento  y una injusticia imposibles de olvidar.

Cuarteto Los Meme

Sin embargo en los tiempos del Capri el panorama de mi vida era  radiante. Grandes amigos habían llegado, estableciendo sus nidos en mi  corazón; Gilberto Álvarez, con quien Gladys y yo compartíamos prácticamente cada día de risas y muchas noches de “bailongo”, Bobby Jiménez, miembro del cuarteto de Los Meme, ese fulgurante y amoroso mulato cuya luz era tan clara que opacaba, disculpen mi opinión, a todo el resto del elenco.



Caricatura de Fresquito Fresket
También acudía Fresquito Fresket, estupendo dibujante, del que guardo una entrañable caricatura dibujada para mí en una servilleta del Capri, Armandito Sequeira, a quien sus famosos ancestros en el mundo de la música  acomplejaban de tal forma que le hacían despreciar sus grandes valores, hundiéndose y buscándose en lugares nada aconsejables,  así como Julio Gómez, hermoso, sensible y culto,  cuya homosexualidad no fue obstáculo para que nos amaramos platonicamente hasta el día de su muerte, ocurrida no hace mucho en Miami.




Mi reencuentro con Julio Gómez. Miami 2010.

Conocí a Julio durante la preparación del rodaje de Desarraigo y fue tal la empatía que     experimentamos desde el principio que nos convertimos en almas gemelas.Y fue él quien me trajo una canción que marcaría época en los EE.UU. y en la televisión cubana. Now.
Una tarde en que habíamos quedado en la cafetería del restaurante El Carmelo la entrada de Julio fue algo pleno de misterio y nerviosismo. Con ese sigilo al que las persecuciones políticas nos habían habituado, Julio sacó de su pantalón una cassette que había grabado de forma clandestina. “Acabo de llegar del ICAIC y he visto el pase privado de un documental de Santiago Álvarez que va a levantar roncha. Se trata una serie de  violentas escenas segregacionistas rodadas en USA y montadas sobre una canción de Lena Horne que es una bomba: Now. Tú  tienes que estrenarla  en Cuba, gallega”

Lena Horne
Si lo lográbamos aquello rompería con  la absurda orden que prohibía, desde hacía años,  cantar canciones en inglés. La oportunidad no podían pintarla más calva. Para los que no vivieron en Cuba en esos años de vetos y  exacerbados odios antiamericanos, es algo imposible de concebir el hecho de que se pudiesen entonar  baladas francesas, por ejemplo de Gilbert Bécaud, Charles Aznavour o canciones italianas de Domenico Modugno y hasta españolas, (Raphael se convirtió en un autentico ídolo de multitudes) y que, sin embargo, clásicos como Tea for two, Over the Rainbow, Stormy Weather y tantos y tantos blues y canciones norteamericanas solo pudiesen oírse como arreglos musicales sin texto. Con Now podíamos derrumbar esos muros de intransigencia. La canción era hasta tal punto un alegato contra el racismo que los Panteras Negras la habían tomado como una especie de himno.
 
     Charles Aznavour                Gilbert Bécaud            Domenico Modugno                 Raphael 
Había que comenzar a tocar puertas en CMQ a toda velocidad, pues lo ideal era estrenar la canción antes de que se proyectara el cortometraje. Fue entonces cuando  comencé a reunirme con mis amigos y grandes músicos, Adolfo Guzmán, Armando Romeu, Rafael Somavilla, etc. Como es lógico todos ellos encontraban absurda la prohibición de cantar textos en ingles y admitían que esta era una oportunidad especialmente propicia para romper ese veto.  Así que  escribieron y firmaron una carta apoyando mi proyecto.
Armando Romeu                                   Adolfo Guzmán                                    Rafael Somavilla


El problema estribaba en convencer a los censores de que aquella canción norteamericana era en realidad "antinorteamericana". Y fue mi querido José Urfé, mi negro del alma, el que ideó una solución. Traduje al español el prólogo de la canción y quedó así: Si aquellos grandes hombres revivieran hoy, Washington, Jefferson y Lincoln y les llevaran a la televisión para saber lo que pensaban, estoy segura de que dirían así, “basta de canciones, el momento es de acciones y la hora es ahora; NOW.” Y todo el resto continuaba en inglés. Así quedaba bien clara la intención política de la canción, al menos para el que exigiese verla. Con este pequeño ajuste y un estupendo arreglo musical de José  le presentamos el asunto a quien realmente “cortaba el bacalao” en esas cuestiones; Odilio Urfé, Director General del Consejo Nacional de Cultura y hermano de mi amigo. Y, ¡bravo! conseguimos su aceptación. A los pocos días, por primera vez en años, se escuchó en la tele cubana una canción en inglés. Aquello fue un bombazo, no tanto por lo que significaba políticamente Now, no creo que eso interesara demasiado al grueso del público, si no  más bien porque se acababan de abrir las puertas para otras maravillosas melodías americanas actuales y pasadas.

Y fue tal mi éxito con Now que no solo lo interpreté en todos los programas musicales de T.V. habidos y por haber. Cada vez que me llamaban para un acto, aunque comenzase mi actuación con alguna de mis acostumbradas baladas como Et Maintenant o Il Mondo el  público asistente acababa solicitando a gritos aquel  Now. Turbas de gente joven me esperaban a la salida de los teatros o de los auditorios coreando el pegadizo puente musical, “Now is the moment” que, mirándolo bien, así extractado, significaba lo que a cada cual le viniese mejor. Confieso que nunca, ni antes ni después, me he visto vitoreada y hasta zarandeada de ese modo.

Marta Valdés
Aprovechando el éxito, organicé un concierto de canciones en la Casa de la Cultura Checoslovaca que, como señaló Marta Valdés en su crítica, fue "memorable de
asistencia y estupendamente recibido por el público". Mi amigo del alma, Felo Bergaza estuvo al piano, Reynaldo Montesinos a la guitarra y  Papito Hernández al contrabajo.

Y así, entre mis diarias apariciones en el Salón Rojo del Cabaret Capri, los reportajes fotográficos y los incesantes programas televisivos, pasó aquel embriagador 1965, dejando su sitio a un 66 que aún me iba a ofrecer más venturas y triunfos.

El trío inseparable de aquellos tiempos. Yo, Gladys Triana y Gilbeto Álvarez

Necrológica: En los años 70, José Luis Uribarri era una de las personalidades más señaladas en el mundo de la discografía española. Desde 1969 al 2010, en 19 ocasiones, presentó el Festival de la Canción de Eurovisión. Creó y dirigió programas de entrevistas y musicales , en muchos de los cuales trabajé. Nuestra amistad databa del año 75 y de aquel espectáculo de music hall que protagonicé durante dos años en Madrid, L´Ange Bleu y al cual el asistía con frecuencia, solo o acompañado de importantes personajes del mundo del espectáculo. Fue bonita la amistad que nos unió durante años. Por desgracia esta profesión tiende a bifurcar los caminos. Hacía años que no sabía de él, exactamente desde que en el año 1986 me entregó, en un emotivo acto, el premio a la mejor vedette del año por mi trabajo en el Music Hall Lola.
Tras un largo deterioro murió el 23 de Julio de este año 2012, dejando en el corazón de muchos españoles un gran vacío y en el de Jesús y el mío el agujero  que permanece, para siempre irrellenable, cuando un amigo se va.


Próximo capítulo: ¡Ay, Titón, Titón..! (Memorias del subdesarrollo)

3 comentarios:

  1. Mucha nostalgia de aquel 1965 que yo recuerdo muy bien Yolanda pues ya era un jovencito...pero los cabarets y recitales los recuerdo por los anuncios y criticas, de esos espectaculos que narras, por periodicos y revistas. La television y la radio eran mi fuente de disfrute de casi todo lo que cuentas. La cancion Now me la sabia de memoria pero cuando fue cantada por otros artistas...Tienes grabaciones de tus canciones de entonces? Se podrian publicar en youtube? Seria un complemento magnifico a esta historia maravillosa de tu vida, que aunque dramatica, gracias a la farandula y a la vida cultural, se convierte en algo que se digiere con un placer increible. Un beso desde Varna, Bulgaria,...mientras espero la continuacion.

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  2. Mi querida Yolanda: Hace tiempo que no te escribo, pero siempre extranandote, es mi intencion de hacerlo en cualquier momento, pero voy dejando que pasen los dias y entonces siento que me privo de esa carinosa correspondencia tuya. Sabes, leo tus articulos tan amenos, tan humanos, tan interesantes que son de gran importancia para todos. Un abrazo, Vicky

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