En enero del 67 un director novel, José González Aguilar, me invitó a rodar Por cuanto, primera parte
de una trilogía sobre la ley de nacionalización de empresas. La historia
estaría inspirada en la vida del archimillonario Julio Lobo, por supuesto bajo un nombre ficticio, el cual iba a ser
interpretado por mi buen amigo Helmo Hernández.
Yo haría el rol de su secretaria-amante.
Julio Lobo fue todo un personaje cubano que merecería un capítulo para él solo
pero, como el tiempo me apremia, solo mencionaré cosas muy puntuales sobre ese
gran hombre. En Cuba, en la época anterior al castrismo, se le conocía como “El
Napoleón de Cuba” o “El rey del azúcar”. Se cuenta que, teniendo en una ocasión
a Esther Williams invitada en su mansión, hizo llenar la piscina de champán
para que ella nadara. También se comenta que llegó a pedir a Joan Fontaine formalmente en
matrimonio.
La cuestión es que Lobo, adorador de su patria y "bon vivant", no pensó en el exilio hasta que un día el Che Guevara le llamó para decirle: “Te he dejado para ser el último “siquitrillado” (expropiado) ya que hemos revisado todas tus cuentas con lupa y no podemos encontrar ninguna irregularidad. Aún así, comprenderás que siendo el máximo exponente del capitalismo no vamos a permitir que permanezcas incólume.” Tras esta conversación el señor Lobo decidió abandonar el país a mediados de 1960, en el mayor de los silencios, dejando tras de sí, aparte de múltiples otras posesiones, 16 ingenios aún funcionando, trabajadores tan adeptos que llegaron a pedir al gobierno no ser nacionalizados y una colección de arte napoleónico convertida en un importante museo fundado en el año 1961, cerrado por restauración en el 2008 y reinaugurado "a bombo y platillo" en marzo del 2011.
![]() |
Don Julio Lobo |
![]() |
Helmo Hernández y yo camino del rodaje de Por cuanto |
La cuestión es que Lobo, adorador de su patria y "bon vivant", no pensó en el exilio hasta que un día el Che Guevara le llamó para decirle: “Te he dejado para ser el último “siquitrillado” (expropiado) ya que hemos revisado todas tus cuentas con lupa y no podemos encontrar ninguna irregularidad. Aún así, comprenderás que siendo el máximo exponente del capitalismo no vamos a permitir que permanezcas incólume.” Tras esta conversación el señor Lobo decidió abandonar el país a mediados de 1960, en el mayor de los silencios, dejando tras de sí, aparte de múltiples otras posesiones, 16 ingenios aún funcionando, trabajadores tan adeptos que llegaron a pedir al gobierno no ser nacionalizados y una colección de arte napoleónico convertida en un importante museo fundado en el año 1961, cerrado por restauración en el 2008 y reinaugurado "a bombo y platillo" en marzo del 2011.
Quién me iba a decir que, en los años setenta y ya en España, iba a compartir con Julio Lobo risas y anécdotas sobre aquel frustrado proyecto cinematográfico, siendo don Julio, en esos momentos y durante años, presidente del Centro Cubano en Madrid.
Era aquella una asociación fundada en 1966 por algunos cubanos residentes en Madrid, con el fin de informar a los gobiernos europeos sobre la realidad de Cuba, tan mitificada, y al tiempo prestar ayuda a exiliados insolventes. En los primeros años se impartían en su local clases de historia y geografía para niños y de inglés para adultos. También hacía las veces de ropero caritativo. El centro incluso contaba con la asistencia médica del doctor Oscar Gómez, todo de manera gratuita. Una gran labor altruista realizó también el presidente de la Compañía Trasatlántica Española, Don José María Ramón San Pedro, el cual cobraba a lo sumo el 10% del importe del pasaje a aquellos cubanos sin recursos que solicitaran viajar en sus barcos a EE.UU.
![]() |
Bar y restaurante del Centro Cubano de Madrid |
Tiempo más tarde, ubicado ya el Centro
Cubano en la calle Claudio Coello de Madrid, se inauguró en el local un
bar-restaurante que ofrecía, y sigue haciéndolo, auténtica cocina y coctelería
cubana. En un rincón del bar, sentado a un flamante piano colín, como
brotando del instrumento, la figura de un mulato de edad indefinida y manos
prodigiosas desgranaba cada día un surtido de boleros de María Grever, piezas de Cole Porter, música del folclore
español y hasta algún retazo de música clásica, según fuese la petición del público. Pero la más admirable de sus cualidades era su facilidad
para “transportar” la canción a cualquiera que fuese la tesitura de la persona que lo solicitase. La forma en que le oí acompañar, desde a
cantantes profesionales hasta al típico y pesado aficionado, era sorprendente. Eso hacía de aquel mulato el mejor “pianista
acompañante” que he oído en mi vida. Como imaginareis establecimos en seguida una amistad y una relación profesional
que lo convirtió en mi acompañante cada vez que se me presentaba algún acto
musical o alguna “descarga”. En una ocasión me contó que en Cuba, había
acompañado en sus inicios a grandes figuras como Olga Guillot, Celia Cruz y
Xiomara Alfaro y que había hecho giras en los años 50 por toda Latinoamérica con
varias de ellas. Sé que no exagero al
decir que él era uno de los alicientes para acudir al solicitadísimo
bar restaurante del Centro Cubano de Madrid. Su nombre era Alciviades Aguero. Alci. No
era necesario decir más.
![]() |
Alci acompañándome al piano en un acto en celebración del cumpleaños de José Martí |
![]() |
Luisa María Güell y Meme Solís |
![]() |
Juan Antonio García Borrero. |
Pero volviendo a enero del 67 y a la película Por cuanto, resultó que, tras una semana de trabajo en Varadero, recibimos el anuncio de que el rodaje finalizaba de inmediato, así, sin más información. Y nunca volví a saber del proyecto, ni de mis honorarios, ni del director y guionista José González Aguilar.
![]() |
Luciano Castillo |
Esta información puede que sea de gran interés para mis admirados Juan Antonio García Borrero, miembro de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, creador del blog “La pupila insomne”, y para Luciano Castllo, fecundo escritor y ambos exhaustivos investigadores sobre la cinematografía cubana desde sus comienzos. (Por cierto, Castillo, siendo actualmente Director de la Cinemateca, está realizando un trabajo maravilloso de búsqueda y recuperación de de films antiguos cubanos, incluyendo algunos que nunca se estrenaron en su momento por motivos de censura, por ejemplo este Por cuanto del que durante años se perdió hasta el rastro.)
La cuestión es que, ante estas anomalías, llenándome de valor decidí preguntar a Alfredo Guevara, el director del ICAIC, qué es lo que había sucedido con Por cuanto, y digo llenándome de valor puesto que la mayoría del pueblo cubano vivía con el eterno temor a señalarse hasta con las más inocentes preguntas. Resultó que Guevara se encontraba en esos días de viaje por los "países amigos", (como llamaba el gobierno castrista a los países comunistas de Europa del Este) pero la suerte, (no estoy segura si buena o mala), hizo que en las oficinas me encontrara con un amigo y admirador que decidió, tras invitarme a un café, contarme algo que había sucedido en el año 65 y que me atañía de forma muy directa.
Cuando la película de Fausto Canel, Desarraigo, había sido enviada al Festival de Cine de San Sebastián, donde recibió la Mención Especial del Jurado, los organizadores, enterados de que la protagonista era española, cursaron una invitación directa a Guevara para que Yolanda Farr fuese al festival en representación de Cuba. La respuesta inmediata fue que, por problemas laborales, me era imposible asistir. Por supuesto, nunca fui informada de esto. Yo sabía que en Cuba se jugaba impunemente con los ciudadanos pero que hubieran llegado hasta ese estúpido punto conmigo me llenó de una furia cegadora. ¡Jamás se me hubiera ocurrido quedarme en España aquel 1965 de Desarraigo, con mi carrera en auge, mi familia viviendo en la isla, con amigos que me querían y apoyaban! Jamás. No en aquellos momentos. Pero a principios del 67, con esta nueva información, el recuerdo de los terribles crímenes cometidos en la UMAP, la reciente convicción del poco respeto y confianza que en el ICAIC me tenían, la seguridad de que mi espíritu no soportaría más la mediocridad y el despotismo del gobierno cubano me hicieron comprender que mi capacidad de aguante había terminado. Debía considerar la idea de reanudar mi vida y mi carrera en mi Patria de origen.
![]() |
Toda la compañía en el Capri celebrando el primer aniversario |
No
importaba mi actual éxito en el Capri, que ya duraba más de un año, Los tiempos de mamá y papá, y en honor a cuyo onomástico habíamos realizado una
“fiesta de cumpleaños”, patrocinada por nuestro director Joaquín M. Condal, frente
a una enorme tarta y con todos los integrantes, artistas y técnicos en feliz
“melange”.
![]() |
Con Manolín Álvarez y Germán Pinelli (Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola) |
Aquel cabaret donde una noche, un jovencísimo mulato se presentó en mi camerino con una partitura bajo el brazo y, mientras me la ofrecía para que se la estrenara, pasó a contarme que había estado en la UMAP y que ahora
necesitaba con urgencia abrirse camino en el mundo de la música. Su nombre era Pablito Milanés.
Tampoco importaba mi reciente y tan alabado trabajo en Lola y la campana, la obra de Jean Vilar que Rubén Vigón había montado en la sala Arlequín. Quiero mencionar cuan emocionante fue subir de nuevo a ese escenario que, a pesar del tanto tiempo pasado, aún rezumaba olores a Homero Gutiérrez, mi primer y tormentoso amor, (ver Instantáneas 25 y 26.) y vívidos recuerdos de mi debut como actriz a los 17 años.
Aquella obra me permitió conocer y admirar al tenor y actor Miguel de Grandy, al bello y tierno Jorge Cao, con el que tuve una amistad que aún conservo, aunque sea por internet. (Él es desde hace años una primera figura, especialmente en la televisión colombiana). En fin, aquel trabajo que me dio la oportunidad de admirar a María de los Ángeles Santana como actriz y como compañera mientras sosteníamos un formidable “tête a tête” en escena.
Tampoco importaba mi reciente y tan alabado trabajo en Lola y la campana, la obra de Jean Vilar que Rubén Vigón había montado en la sala Arlequín. Quiero mencionar cuan emocionante fue subir de nuevo a ese escenario que, a pesar del tanto tiempo pasado, aún rezumaba olores a Homero Gutiérrez, mi primer y tormentoso amor, (ver Instantáneas 25 y 26.) y vívidos recuerdos de mi debut como actriz a los 17 años.
Aquella obra me permitió conocer y admirar al tenor y actor Miguel de Grandy, al bello y tierno Jorge Cao, con el que tuve una amistad que aún conservo, aunque sea por internet. (Él es desde hace años una primera figura, especialmente en la televisión colombiana). En fin, aquel trabajo que me dio la oportunidad de admirar a María de los Ángeles Santana como actriz y como compañera mientras sosteníamos un formidable “tête a tête” en escena.
Fue un hermoso trabajo el que realizamos , pero del que no pude disfrutar a plenitud pues ya sentía que la terrible decisión de partir se estaba haciendo inevitable..
![]() |
Yo, Miguel de Grandy y Jorge Cao en Lola y la campana |
NECROLÓGICAS.
I
![]() |
Chavela Vargas en su juventud |
![]() |
Chavela en un recital en España hace 8 años. (foto cortesía de Jesús Alcántara) |
Aquella mujer de fiera historia, eterna disidente y librepensadora, estaba convertida en un frágil remedo de ella misma, sentada en su angustiosa silla de ruedas e intentando sacar de su deteriorado cuerpo la voz suficiente para reflejar el fuego que aún ardía en su corazón. Sirvan estas breves palabras para demostrar mi admiración por ese incomparable personaje. Según sus palabras la muerte no era más que un tránsito. Ojalá el suyo haya sido feliz.
II
![]() |
Sancho Gracia |
Sancho Gracia, nacido en Madrid en el año 1936 acaba de morir, tras una encarnizada lucha contra el cáncer. Aunque debía gran popularidad a su interpretación de Curro Giménez en una serie para la televisión Española su carrera, tanto en teatro como en el cine, fue prolija. En el año 2003 la Asociación de Críticos de Nueva York le premió por su trabajo en la película El crimen del padre Amaro.
Sin duda fue un compañero querido por la profesión por su amable a la vez que pícaro carácter. Una gran pérdida para la profesión y para el público que lo admiraba.
PD. QUERIDOS AMIGOS, ME VOY UNOS DIAS DE VACACIONES. OS DOY UN RESPIRO. YA OS AVISARÉ CUANDO PUBLIQUE LA PRÓXIMA INSTANTÁNEA. PACIENCIA, NO OS HARÉ ESPERAR DEMASIADO. UN ABRAZO PARA TODOS.
YOLANDA FARR
Próximo capítulo: Del blanco al negro en dos fotogramas (2ª parte)
Cara Yolanda, disfruta de tus merecidas vacaciones, el sol de Málaga es maravilloso y reparador! Excelente Post con nuevas e interesantes revelaciones. Entreveo muy claramente en la compañía del Capri,otro personaje que hizo historia en Cuba, Joseíto Fernández el popularísimo: "Guantanamera, Guajira guantanamera..." Vestido de blanco y con sombrero inconfundible
ResponderEliminarAquí te lo dejo en el recuerdo...
http://www.youtube.com/watch?v=CiJhDO8Tb_Y