jueves, 5 de abril de 2012

Instantánea 22-bis- Cuba. La vida nocturna


                     Edith Piaf                     Maurice Chevalier                 Dorothy Lamour
En aquellos tiempos la vida nocturna de La Habana  era una de las más brillantes del mundo. Sería ímprobo intentar mencionar todas las boites y cabarets que, a pleno rendimiento, funcionaban en la ciudad. Grandes salas como “El Montmatre”, que recibía a estrellas internacionales de la talla de Maurice Chevalier, Dorothy Lamour, María Félix, o  Edith Piaf y “El Sans Souci”, escenario, muchos años atrás, en los “locos años 30,” del flechazo de Dora y Arsenio, mis padres, (ver Instantánea 5).

            Liberace                  Marlene Dietrich
En el  actuaron   Tony Martin, Marlene Dietrich y Liberace entre otras grandes figuras. También estaba   el “Tropicana” en el cual, sin en esos momentos imaginarlo ni  en mis más locos sueños,  yo actuaría en 1963. Pero ya me extenderé en ese tema.

Tula Montenegro.
Además existían innumerables cabarets de segunda categoría como el “Sierra”, el “Chori”, el “Panchín”, donde Tula Montenegro, una vedette   que tenía la extraordinaria facultad de mover con independencia cada una de sus nalgas y de sus senos, o Musmé, transformista que utilizaba  su propia voz para los personajes que imitaba, triunfaban cada noche. O el “Alí Bar”, lugar que Benny Moré elevó a la notoriedad. Cada uno de ellos con sus fieles adictos y sus  visitantes eventuales.

Benny Moré
También abundaban aquellas entrañables boites de las que hacían sus santuarios  cancioneros y cancioneras cubanas. El “Karachi”, con Doris de la Torre y su guitarra, “La Red”, con La Lupe y su “¡ay, gigi, gigi”, “Sheherezade”, con la reina del filling, Elena Bourque, “El Club 21” del Hotel Saint John, donde Ela Calvo, o Ela O´Farril llenaban de ilusión y sensualidad las noches habaneras, “El gato Tuerto” con la polifonía de El Cuarteto las  D´Aida y, un poco más adelante, del cuarteto de Meme Solís, del que formaba parte mi gran amigo Bobby Jiménez, "Imágenes", con Frank Domínguez o el famoso y concurrido "Dirty Dick", lugar escogido por los gays más noctámbulos de la ciudad para cerrar sus madrugadas. Triunfaban cantantes como Moraima Secada, la enorme de cuerpo, voz y alma Freddy, Marta Estrada y su “vientooo…”, Olga Guillot, Celia Cruz y muchos más.

                     Los Memes                          Cuarteto D´Aida                             Los Zafiros

Los Britos
Son famosos los cuartetos cubanos de todos los tiempos, pero, anticipándome unos años,   el espectacular brote de estos grupos tuvo lugar en la década de los 60. Por ejemplo, Los Brito, cuarteto creado por mis entrañables Julio y Alfredo Brito Jr. cuya amistad se tejió en  las clases de armonía y composición que compartíamos. En fin, que la desbordante musicalidad innata en los cubanos llenaba de maravillosas canciones la interminable vida nocturna de La Habana. Una ciudad, en esos tiempos,  fuente de  exuberancias, goce de nacionales y asombro de turistas.

Academia Mrs. Carrier 1957
A pesar del indudable afecto que Irma Hart Carrier y yo nos profesábamos yo había llegado, a mediados de 1958,  a la conclusión de que su escuela no solo fallaba en el propósito de aportar  beneficios a mis intentos  de ser  una gran ballerina sino que, más bien, estaba perjudicándome por su disciplina demasiado relajada y su deficiente técnica. Por muy polifacéticos que fueran mis estudios, el amor por el ballet era cada vez más profundo en mi corazón.  Así que un día me lié la manta a la cabeza y me presenté a unas audiciones en la academia de danza de Alicia Alonso. Para mí sorpresa, Fernando Alonso,  auténtica alma de la famosa escuela  y esposo de la “prima ballerina”, me aceptó. “Tienes muchos defectos pero grandes condiciones”, me dijo el formidable maestro, “creo que aún estamos a tiempo para corregirlos”. Y en unos meses me vi compartiendo aula con Josefina Méndez, Loipa Araujo y hasta con la propia Alicia que muchas veces hacía su entrenamiento de barra con nosotras. Yo tenía un montón de vicios adquiridos en la escuela de Mrs Carrier, pero , gracias al suelo de mármol sobre el que  transcurrían  nuestras clases, también había desarrollado una gran fuerza en las piernas y un estupendo “ballón”. Esas condiciones, además de mi alta estatura hicieron que un día Fernando me dijese “Yolanda, que lástima que no seas un hombre. Sin duda te convertía  en un primer bailarín”.

Pero cosas inquietantes habían comenzado a pasar en Cuba.

Un año atrás, en marzo de 1957, la mayoría de los cubanos  vivió, sin sospecharlo, el  síntoma inicial de lo que se convertiría en una enfermedad devastadora; el Directorio Revolucionario, al mando del cual estaba José Antonio Echeverría, decidió atacar el Palacio Presidencial con el propósito de matar a nuestro presidente, el golpista Fulgencio Batista.   Simultáneamente se tomó la emisora de Radio Reloj para comunicar al pueblo el supuesto éxito de la revuelta. El intento de asalto al Palacio fue un acto fallido.  Fulgencio Batista resultó ileso y Echeverría resultó muerto por la policía ese mismo día. Para gran parte de la ciudadanía, ignorante hasta de que, en diciembre del 56, casi un año atrás, el yate Granma había llegado a las costas orientales de la isla con 82 guerrilleros a bordo, aquella intentona  fue la  primera noticia de que algo se estaba cociendo en Cuba.

Y ¿qué sucedía en el resto del mundo?

En España y en el mes de junio, la Seat ponía en venta aquel Seat 600 que fue la ilusión de los españolitos de clase media durante años.
En Septiembre, los primeros estudiantes negros pudieron entrar en la Escuela Secundaria Central de Little Rock, Arkansas, tras enormes escándalos y hasta revueltas. Sin embargo, en 1954, la Corte Suprema estadounidense había ya legislado que la segregación racial en los medios educativos era inconstitucional. Y mientras, en Broadway, se estrenaba el musical “West Side Story” que trataba por primera vez el tema racial, aunque con matices latinos.
Laika
En octubre la URSS ganaba a EEUU la carrera espacial, lanzando por primera vez un satélite, el Sputnik 1, y en noviembre la perrita Laika, a bordo del Sputnik 2, se convertía en el primer ser vivo de sangre caliente que viajaba al espacio y en la primera víctima de esta contienda.

El mes de enero de 1958 fue luctuoso. Gabriela Mistral, la chilena premio Nobel de Literatura del 45, moría en N.Y, Humphrey Bogart fallecía de cáncer de garganta en Hollywood y en Parma, Italia, el considerado por muchos mejor director de orquesta de la época, Arturo Toscanini nos abandonaba.
 

También en enero, el día 31, los Estados  Unidos lanzaban, desde Cabo Cañaveral, su primer satélite artificial. 
Academia Mrs. Carrier 1957.




Pero volviendo a Cuba, la cuestión es que, en medio de la vorágine artística de 1958, aquella efervescente vida nocturna que yo, por mi corta edad nunca pude disfrutar, mi alma se decantaba cada vez más por el sacrificado, exigente y desagradecido arte del ballet, a pesar de los lógicos consejos de Las Pfarry Sisters, expertas en la materia, de las agujetas y las ampollas en los pies. Mi sueño obsesivo era que aquellas clases con Fernando Alonso me convirtieran algún día en el émulo de Alicia Alonso. Pero la vida tenía previsto para mí algo bien distinto.



Próximo capítulo. Laika,  Kitty, Nana, Laura y demás animales (cuadrúpedos) de mi vida en Cuba.

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